miércoles, 30 de marzo de 2016

El talento de los jugadores

Todo jugador tiene un talento.

Todo entrenador debería dar espacio a todo jugador para que manifieste su talento. 

Debemos pensar como entrenadores como encontrar el equilibrio entre competir y que todos los jugadores se sientan participes del juego. Todos tienen que sentir que la victoria o la derrota es suya. 

Es cierto que hay algunos jugadores de tu equipo que tienen más habilidades que otros y que pueden anotar mejor, pero....¿eso significa que solo ellos pueden jugar minutos importantes?

Es cierto que si pones un quinteto muy débil no es útil. Pero esta afirmación sería llevar la conversación a terrenos extremos. 

Como entrenador, ¿qué prefieres? ¿un equipo con 4-5 jugones y el resto que acompañe? o por el contrario prefieres un equipo de 8-9 jugones y el resto que acompañe notablemente? La respuesta es obvia. 

Me imagino que conoces a Greg Popovich....¿qué diría él si le preguntáramos sobre este tema?

video

Es una cuestión de equipo.



martes, 22 de marzo de 2016

La pizarra, ¿para qué sirve?

¿Para qué sirve la pizarra?
 
Mi definición de la pizarra sería: "herramienta que dispone el entrenador para ayudar al jugador a comprender distintas situaciones del juego, tanto las propias como las del rival".

En principio, podríamos estar de acuerdo con esta definición. Aquí la clave son las siguientes palabras:

1. AYUDAR
2. COMPRENDER EL JUEGO
Ayer, viendo el campeonato de España mini, puse un tweet que decía:


A partir de ahí varios comentarios al respecto de varios entrenadores, @Antonio_savonac , @PachiOca, @luis_terrasa, @llabrac, muy interesantes, y que me ayudan a mejorar como entrenador:
  • “A veces es más facil interpretar un dibujo”
  • “para salidas de presión, una disposición inicial ofensiva o defensiva”, “una jugada de fondo o banda”
  • “Ayuda al entrenador a explicarse mejor”
  • “Para transmitir información de manera visual y reforzar el mensaje”

Mi mensaje iba directamente relacionado con el campeonato de España de mini y la necesidad de en este campeonato (o en las ligas autonómicas) y en estas edades del uso de la pizarra por parte del entrenador.

El campeonato es eminentemente ofensivo, aunque las defensas presionantes generan bastantes puntos (otra reflexión que tengo en mente, si cambiarían los resultados de los partidos si no se presionara a toda pista). No he visto ninguna situación estratégica que requiriese algo diferente por parte de los chicos/as de lo que habitualmente suelen hacer durante el partido.

De ahí mi pregunta sobre la pizarra en niños de 12 años. Porque desde mi punto de vista, en estas edades, y en general en todas, el objetivo que yo busco como entrenador es que traten de entender el juego, de dominarlo.

¿Y qué es entender el juego o dominarlo? Para mi sería, en estas edades, que sepan:
  • donde estoy yo y donde está el balón, rivales, resto de compañeros.
  • hacia dónde quieren ir, y hacia donde va el resto de jugadores en pista.
  • qué fundamento quiero aplicar.
  • qué recurso de ese fundamento es el adecuado (si eligiera el fundamento del pase, pues elegir entre pase picado, espalda, etc.)
  • aumentar la velocidad de ejecución de cada decisión
De lo anterior, me viene a la cabeza dos aspectos claves:
  • el primero la visión (ser capaz de poner la atención en lo que me proporciona mayor información en el menor tiempo posible).
  • y la segunda es la capacidad de procesamiento de la información.
De ahí que yo entrenaría muchos fundamentos individuales en peques, con la intención de que aprendan a dominar el juego haciendo hincapié en la visión y en mejorar su capacidad de procesamiento de la información.

Para la segunda, utilizaría aquellas herramientas que estén de mi lado, que hicieran razonar al jugador, guiándoles en el proceso de aprender a entender y comprender. Y para esto no se me ocurre mejores herramientas que la de la observación y la pregunta.
  • Observar lo que sucede en la pista, cómo gestionan las decisiones.
  • La pregunta como camino para la reflexión del jugador.
Y a mi entender, la pizarra tiene poca utilidad en este escenario, ya que las referencias que tiene que donimar el jugador no son demasiadas, ni las situaciones estratégicas a las que se enfrenta no son complejas como para tener que visualizar en una pizarra determinadas situaciones. Se trata de un juego de 1c1 con o sin balón, de ocupación de espacios, fundamentalmente, perimetrales (aunque en este campeonato ya estoy viendo ocupar a jugadores grandes-grandes para su edad- espacios de, podríamos decir, “poste alto”). 

Donde yo realmente centraría el esfuerzo es en mi mejora como entrenador para aprender a observar y aprender a hacer la preguntar correcta en el momento adecuado, además de por supuesto otros que no menciono aquí como aprender contenidos que transmitir, planificar, etc.,

Esto no significa, como dicen algunos entrenadores, que no sea un medio más a nuestra disposición para guiar al jugador. Una herramienta más, aunque para mi entender, con mucha menos fuerza que el de la observación y la pregunta.


domingo, 20 de marzo de 2016

Minibasket 2016. Entrenadores, Sócrates, nivel de activación, locus control interno, etc.

Por qué considero que el estrés, los gritos y aspavientos desde el banquillo no sirven para nada, y alguna que otra cosa más.
  1. Los entrenadores deberían aprender a diferenciar entre estrés y nivel adecuado de activación.
  2. En caso de que existiera estrés, los entrenadores deberían aprender a utilizar ese estrés en beneficio de la jugadora y no al revés.
  3. Con gritos, saltos, órdenes tras órdenes, etc., en el banquillo, lo único que consiguen en las jugadoras es incrementar su tensión y disparar el nivel de activación a cotas perjudiciales al juego.
  4. Mientras que me dedico a berrear en la banda pierdo capacidad de atención.
  5. Mientras me dedico a berrear y dar órdenes a las jugadoras les estoy quitando la iniciativa, y la posibilidad de fallo, que debidamente orientada, hace crecer a la jugadora.
  6. Los entrenadores deberíamos leer más sobre la cultura griega, sus filosofos, especialmente a Sócrates, y aprender el arte de hacer la pregunta correcta, en el momento correcto, para así, orientar a la jugadora a que descubra el camino.
  7. Las federaciones deberían obligar a las aficiones de los dos equipos, a saludarse deportivamente antes y después de empezar cada partido.
  8. Si los entrenadores protestan al árbitro, los jugadores protestarán al árbitro. Acordaros, cada uno tiene una responsabilidad (he visto 3 cuartos del Madrid-Andalucia femenino y ha habido 2 técnicas a un banquillo, dos técnicas a dos jugadoras y una antideportiva... flipo).
  9. Me gustaría que un entrenador que piense diferente a mi, me contestara y me argumentara su forma de entender el baloncesto.
  10. A veces pienso que soy yo quien no sabe transmitir la idea. Centrarse en el camino, en el proceso, en que la jugadora aprenda a aprender, a mejorar su capacidad de atención, su lateralidad, valentía, etc., no significa que no se quiera competir, solo que competir es la consecuencia de poner el foco en aquello que está bajo mi control.
  11. Si doy lo mejor de mi cuando me centro en lo que está bajo mi control (locus de control interno), la confianza mejorará, ya que la conclusión es: “he hecho lo mejor que he podido en esta situación, luego estoy contento. Puede que el resultado no haya sido el deseado, o si, pero soy capaz de gestionar las consecuencias, y aprender para la próxima vez, estar más cerca del objetivo (o ponerme un reto mayor). Si tengo más confianza en mi, me atrevo a mas cosas, evoluciono.
  12. El entrenador tiene que tener paciencia. Mucha paciencia. Los jugadores evolucionan SIEMPRE, aunque sean profesionales (tenemos el ejemplo de Felipe Reyes), así que no condicionemos a un/a BENJAMÍN o un cadete.
  13. Si tu vara de medir es la victoria o la derrota…..no pienso como tu.
  14. Me aburre la historieta esa de “ es que me pitan una técnica y así cambio el criterio arbitral”. 
  15. Si soy capaz de dominar lo anterior, estaré en disposición de trabajar los fundamentos correctamente.
  16. Estoy convencido de que hay muchos entrenadores que suscribirían estos 15 puntos y otros muchos, yo conozco unos cuant@s.

lunes, 14 de marzo de 2016

¿Qué hacer cuando una jugadora no cree en ella y se manifiesta en su juego?

Resulta que una jugadora tuya no está pasando por su mejor momento. Es adolescente y piensa que todo le sale mal. En la pista, muy probablemente, no le salgan bien las cosas. Se sienta perdida y en su tiempo en pista acumule un -38 de valoración en dos minutos. 

¿Qué haces como entrenador?  Lo primero es saber que la jugadora tiene una fuerte desconfianza en si misma, ese será probablemente el diagnóstico. A partir de ahí, recomiendo los siguientes pasos:

Primer paso: Detectar un talento de la jugadora. En ataque o en defensa. Tiene un talento seguro. 

Segundo: La casa se empieza a construir por los cimientos. Si tiene un talento, centrémonos en el juego en ese talento. No le exijas más ni otra cosa. 

Tercero: Roles. 

Esa es tu jugadora:



Estos son algunos de los roles que desempeña a lo largo de su día a día:

  • Hija
  • Hermana
  • Amiga
  • Estudiante
  • Jugadora
  • etc. 

Cada actividad o estado anímico de cada rol influye en la persona. Ella es la que conecta con  todos los roles.


De este modo, “Pepita” estudiante influye en “Pepita jugadora” y esa influencia se canaliza siempre a través de Pepita. 

En algunos roles, su nivel de confianza será mayor que en el de jugadora. 

Cuarto: Conexiones.

Mostrarle a la jugadora que sus roles están íntimamente conexionados, de manera, que se apoye en su rol de “estudiante” o “amiga” donde tiene más confianza, para transmitírselo a rol “jugadora”. El mensaje es: "hay muchas cosas que haces bien a lo largo del día". 

Cinco: Convergencia.

Y lo anterior converge. De este modo, en la pista que empiece a hacer una sola cosa (su talento), solo eso, y que se refuerce con la confianza que tiene a partir de otros roles. 

Dejala en pista, 2-3 minutos, haciendo sólo esa tarea. Sácala de la pista. Que descanse, hazla pensar en cómo se ha encontrado. Refuerzos positivos. Vuelve a sacarla a pista, pero ahora, 3-4 minutos. De este modo, ella volverá a coger confianza en ella misma en el rol de jugadora. 



Conclusión: Se trata de ayudar a simplificar a la jugadora su situación, centrándola en aquellos aspectos que son sólidos para ella, y a partir de ahí, empezar a construir, ladrillo a ladrillo. Sin prisas, sobre todo, sin prisas. Y a partir de ahí….. conseguir una persona más que aporte al equipo, dentro y fuera de la pista. Trabajar en la confianza de la jugadora, que ella crea en ella misma. 

Fíjate que todo empieza en el entrenador, que es responsable de detectar un talento en la jugadora. Y todas tienen alguno. 



domingo, 13 de marzo de 2016

¿Cuántos cuartos he jugado? ¿cómo vamos? ¿puedo ver cuántos puntos he metido?

Este fin de semana he dirigido un benjamín. 

Lo mejor de todo fue lo que puse en un tweet: 


El rival era de nuestro nivel, lo que suponía exigencia e intensidad. Nuestras jugadoras lo tuvieron. Desde el banquillo escuchaba:

- ¿cuántos cuartos he jugado?
- ¿cómo vamos?
- ¿cuando termine puedo ver cuántos puntos he metido?

Jugábamos al aire libre. Y al llegar al campo, una jugadora (9 años de edad) se quejó de que la pista era una "porquería". Algunos padres también. Otros no. 

El caso es que al terminar el partido, que por cierto perdimos, comenté en mi club la siguiente frase, como resumen del partido:

"Benjamín femenino pierde. Demasiadas jugadoras centradas en cuantos cuartos juegan y cuál es el resultado, y no tanto centradas en otros aspectos. De todas maneras, el nivel medio del grupo cada vez es mas alto"

Una respuesta a mi comentario me sorprendió. Iba en el sentido de que es normal que se centren en cuantos cuartos juegan o el resultado, y lo malo sería que no quisieran salir y que les diera igual ir arriba o abajo. 

Y esta reflexión a mi comentario me ha hecho pensar. Probablemente me expliqué mal y mi forma de expresarme no fue la correcta. 

Cuando otros entrenadores me escuchan decir que se han centrado en los cuartos que juegan o en los puntos que meten, la respuesta es "que es normal", y su justificación se sustenta yendo al extremo contrario. Si no quisieran jugar sería malo, si no quisieran saber el resultado sería malo. Y quizás sea el pensamiento de otros adultos que rodean al equipo. No el de todos (espero). Y para mi este es el error y el germen de unos equivocados pilares o fundamentos de cara a la evolución de los equipos. 

Tal vez deberíamos pensar: "¿Y qué puedo hacer para que se centren en lo que está bajo su control? ¿cómo puedo conseguir que entiendan el valor del trabajo en equipo? ¿Cómo puedo transmitirle a las jugadoras que todas tienen un talento?

Si me quedo en que es "normal" que se preocupen de eso porque lo contrario sería malo, doy por hecho que es bueno que quieran jugar más que las demás y que se centren en el resultado. Y no hago nada (evidentemente, porque es normal... e incluso bueno). 

Si las jugadoras están centradas en cuántos cuartos juegan, sus puntos y el resultado, no se centrarán en disfrutar, correr detrás del balón con todas sus ganas, quitárselo al rival, tirar a canasta, pasársela a la mejor situada, ser valiente y botar hacia el aro, animar desde el banquillo a las que se esfuerzan en la pista, etc. 

¿Y no crees que hay dos valores directamente aplicables aquí? HUMILDAD Y GENEROSIDAD. 

Pero no solo es un trabajo sobre las niñas, quizás también sea un trabajo sobre algunos adultos que rodean la competición. 

A lo mejor mi forma de pensar es la equivocada......




jueves, 10 de marzo de 2016

Un minuto de técnica individual I: Stephen Curry


Iniciamos una serie de vídeos, de un minuto de duración aproximadamente, donde mostraremos un detalle de técnica individual que esperamos que os sea útil en vuestros entrenamientos y partidos.

Para inaugurar la sección con buen pie, nada mejor que empezar con el mejor jugador del momento y con sus pies: Stephen Curry.

Observad cómo mete el talón y gira todo el pie antes de posarlo en el suelo. De este modo termina mirando con el pie hacia el aro en un solo movimiento continuo, gana tiempo.

Ya sabéis, como diría Andrés Montes canturreando: ¡Si lo intentas, es muy fácil!