martes, 16 de mayo de 2017

El análisis al finalizar la temporada. El crecimiento del entrenador.

Al empezar la temporada definiste una serie de objetivos en distintas áreas. Conocías el punto de partida, y querías llegar a otro. No era un único camino recorrer, sino varios, y ¿qué tipo de caminos (áreas) tenías? Se me ocurren los siguientes:
  • De mejora como entrenador.
  • De crecimiento individual técnico del jugador. 
  • De mejora de juego colectivo. 
  • De mejora como equipo. 
  • Competitivos. Alcanzar un resultado determinado. 
  • De crecimiento personal de la jugadora. 
También pudiste considerar otros, tales como:
  • Metodología empleada. Tipos de ejercicios, comunicación, correcciones, etc.
  • Gestión de la planificación. 
  • Gestión de los partidos. Planificación, ejecución, etc.
En cada área, o camino metafóricamente hablando, para alcanzar ese punto donde querías llegar (objetivos), has ido planteado determinadas acciones, actividades, ejercicios, etc. a lo largo de la temporada. Quizás también definiste unos principios (pilares, cimientos) en los que basarte. 

Ahora, que está terminando la temporada, es un buen momento de valorar si has alcanzado los objetivos, si los objetivos estaban bien definidos,, si las herramientas utilizadas fueron las adecuadas, si utilizaste otras, si los principios se plasmaron en la vida del equipo, etc. No importa tanto que lo hayas conseguido o no, sino reflexionar sobre las actividades realizadas y si han sido útiles para la consecución de los retos que te propusiste. Tiempo de pensar. Tampoco importa tanto que no tuvieras objetivos de inicio, puedes valorar la experiencia igualmente. 

Valorar por qué lo has conseguido o por qué no, qué piedras del camino te lo han impedido o te han impulsado. 

Ahí es donde reside el verdadero aprendizaje. La experiencia reflexiva. Entender lo que ha pasado durante la temporada en cada una de las áreas que planteaste, reflexionar y transformarlo en propuestas de cara a la siguiente temporada. 

De este modo, serás mejor entrenador, mejorarás a tus jugadores y tus equipos serán mejores equipos. 


Recuerda, da igual que hayas ganado mucho o perdido mucho. La clave es la experiencia reflexiva y tranformarla en propuestas ejecutables de cara a la próxima temporada. 

martes, 2 de mayo de 2017

La construcción de un jugador. La base: Humildad

Cuando le preguntas a cualquier persona qué es la humildad, no sueles encontrar una respuesta rápida y sencilla. Habitualmente ponen ejemplos o dan rodeos para tratar de explicar esta virtud o valor. 

Para nosotros, la humildad es una virtud esencial a desarrollar en nuestros jugadores, pues fomenta dos líneas de desarrollo personal claves para construir un equipo. La primera línea es la de la persona hacia "dentro", pues acorrala al "ego" que ciega al jugador limitando su crecimiento, al tiempo que le permite desarrollar la auto confianza. 
La segunda línea es la de la persona hacia "fuera", ya que permite el espacio para que los compañeros se sientan importantes y protagonistas. 

Aquí os dejamos lo que es para nosotros la humildad, donde más allá de la definición hemos preferido traducirla en acciones. La humildad es:

1. Escuchar más que hablar

2. Mis palabras fortalecen la autoestima de los demás

3. Ser agradecido

4. Utilizar mis talentos para ayudar a otros

5. Pedir perdón y perdonar

6. Vivir sin compararte

7. Cuestionar mis principios

8. No magnificar mis aportaciones

9. Estar dispuesto a cambiar

La humildad permite al jugador y al entrenador preguntarse: "¿cómo puedo hacer mejor esto?

¿Puedes, como entrenador, trabajar estas acciones en tus jugadores? ¿y en ti mismo?